Neandertales: las herramientas de madera que sobrevivieron 60.000 años
Un conjunto de huellas minerales en Abric Romaní, un abrigo rocoso de Cataluña, conserva moldes de objetos de madera fabricados o modificados por neandertales hace entre 62.000 y 40.000 años. El estudio, publicado en Science Advances, catalogó 597 restos de madera y distinguió 13 objetos trabajados: entre ellos, lanzas, bandejas de corteza y un garrote de forma inusual. No se trata de madera intacta: el material original se descompuso, pero el mineral dejó una impresión de su forma.
La diferencia importa. Los hallazgos no convierten cada rama antigua en una herramienta ni permiten reconstruir toda la vida de quienes ocuparon el refugio. Sí abren una ventana poco común a actividades que el registro arqueológico suele borrar. La piedra sobrevive durante milenios; la madera, que es más ligera y versátil, casi nunca. En este caso, la geología guardó su molde.
El yacimiento que conservó lo que normalmente desaparece
Abric Romaní está al oeste de Barcelona, en la localidad de Capellades. El abrigo se encuentra junto a una pared de travertino, una roca caliza que se forma cuando el agua rica en minerales deposita carbonato de calcio. Durante miles de años, el agua que goteaba por el suelo fue cubriendo ramas, hojas, piñas y objetos trabajados. Al endurecerse, creó una costra alrededor de la madera.
La madera quedó encerrada, pero no petrificada en el sentido popular. Con el tiempo se descompuso y dejó un hueco con el contorno del objeto original. Algunas impresiones son tan detalladas que pueden conservar rasgos microscópicos de las células vegetales. El equipo documentó las formas, hizo escaneos tridimensionales y fotogrametría, y fabricó réplicas impresas para examinar piezas demasiado frágiles para manipularlas repetidamente.
La conservación no fue un milagro aislado. Abric Romaní se excava de forma continuada desde 1983, y su secuencia de niveles permite observar cómo cambió el uso del espacio a lo largo de unos 20.000 años. La combinación de sedimentos favorables, excavación metódica y herramientas digitales hizo posible estudiar restos que, en otro lugar, quizá se habrían confundido con cavidades naturales o se habrían perdido durante el trabajo de campo.
No todo lo encontrado era una herramienta
El número 597 puede impresionar, pero incluye sobre todo madera natural: troncos, ramas caídas y abundante leña, en su mayoría de pino silvestre. Solo 13 piezas mostraban una forma incompatible con la de una rama sin modificar, según el equipo. Esa distinción evita una lectura exagerada y ayuda a entender el rigor detrás del hallazgo: los arqueólogos no llamaron herramienta a cada impresión vegetal.
Las piezas trabajadas apuntan a tareas variadas. Había un palo puntiagudo, dos lanzas y objetos que pudieron servir para transportar materiales, preparar comida o construir refugios. Cuatro bandejas poco profundas hechas con corteza de enebro aparecieron cerca de hogares. La mayor medía aproximadamente 55 por 20 centímetros. Su función no puede determinarse con certeza: pudieron contener alimentos, recoger brasas u ofrecer una superficie para mover cosas.
La madera también aparece en la organización del campamento. Una vara sin ramas de más de cinco metros fue encontrada en la parte interior del abrigo. En distintos niveles se repite una disposición de pequeños hogares cerca de la pared posterior, separados entre sí y con pocos residuos alrededor. Los investigadores proponen que pudieron funcionar como fuegos de descanso y que las varas servían para sostener una barrera contra el viento o una estructura sencilla. Es una interpretación apoyada por el patrón del yacimiento y pruebas experimentales, no una reconstrucción observada directamente.
Lanzas para cazar y un garrote difícil de clasificar
La lanza mejor conservada mide unos 2,45 metros. Su punta presenta una fractura compatible con impactos contra hueso u otra superficie dura, un desgaste comparado por los investigadores con daños en lanzas usadas por comunidades cazadoras-recolectoras actuales. Esa semejanza ayuda a interpretar cómo pudo utilizarse; no demuestra que todas las lanzas neandertales se emplearan del mismo modo.
La pieza más llamativa es un garrote tallado en un único fragmento de madera. Tiene un mango de unos 16 centímetros y una cabeza triangular de alrededor de 14 centímetros. En la unión entre ambas partes hay un cambio abrupto de ángulo que quizá impedía que la mano resbalara. Se encontró en un área habitada, cerca de huesos, herramientas de piedra y un hogar. El equipo considera posible que se usara en tareas cotidianas, pero reconoce que no puede excluir otras funciones.
Los garrotes de otros grupos humanos se han asociado con la caza, el combate y, en ciertos casos, el estatus social. Esa comparación es sugerente, no una prueba de que el objeto de Abric Romaní tuviera el mismo significado. El hallazgo permite describir su forma y contexto; su propósito exacto sigue abierto. En arqueología, esa diferencia entre observación e hipótesis es esencial.
Qué cuenta la elección de la madera
Las piezas sugieren que quienes trabajaban la madera elegían el material según la tarea. El pino silvestre se seca rápido y resulta relativamente fácil de tallar, lo que lo hace práctico para objetos que podían reemplazarse. La corteza fibrosa del enebro, en cambio, servía para elaborar recipientes planos. Los investigadores también observaron que la leña tendía a estar seca, mientras que para fabricar herramientas se usaba madera fresca.
No es una lista de especies elegidas al azar. Reconocer qué rama puede convertirse en una lanza, qué corteza se puede doblar y qué combustible arde bien requiere conocimiento del entorno y planificación. Además, fabricar objetos de madera amplía las posibilidades de un campamento: permite mover alimentos o brasas, proteger un espacio, alcanzar animales y construir soportes sin cargar con herramientas pesadas de piedra.
La piedra es solo una parte de la tecnología prehistórica. Un objeto de madera bien diseñado puede ser ligero, reparable y adaptable; también puede desaparecer con facilidad. Por eso el registro arqueológico ofrece una imagen sesgada hacia lo que dura. Abric Romaní ayuda a corregirla, aunque de manera localizada: no podemos asumir que todos los grupos neandertales tenían las mismas herramientas ni la misma organización.
¿Qué nos dice sobre la inteligencia neandertal?
El hallazgo encaja con una comprensión más amplia de los neandertales como personas capaces de planificar, aprender y adaptar sus técnicas. La investigación en distintos yacimientos ha documentado el uso del fuego, herramientas compuestas, adhesivos y comportamientos simbólicos. Las piezas de Abric Romaní añaden otra clase de evidencia: no solo cazaban; también organizaban zonas de actividad y fabricaban utensilios para tareas domésticas.
Eso no significa que una herramienta por sí sola permita medir la inteligencia de un grupo. Los arqueólogos infieren capacidades a partir de varias señales: selección de materiales, repetición de técnicas, contexto de uso y cambios entre capas. El valor del conjunto está en mostrar una rutina tecnológica más diversa que la imagen limitada a lanzas y hachas de piedra.
El lugar también conserva diferencias entre zonas activas y tranquilas. Hogares grandes aparecen junto a restos de animales, fragmentos de talla y combustible; los fuegos pequeños, más ordenados, se distribuyen hacia la parte posterior. La interpretación como espacio de descanso es razonable, pero no concluyente. Lo que sí se observa es que el refugio fue ocupado muchas veces y que sus habitantes dispusieron objetos y fuegos de maneras recurrentes.
Lo que todavía no sabemos
El estudio no permite saber quién fabricó cada pieza, cuántas personas vivían juntas ni si el garrote se utilizó para cazar, defenderse o trabajar. Tampoco demuestra que todos los neandertales dominaran la madera con el mismo nivel. La muestra depende de un proceso de conservación excepcional; comparar el sitio con otros requiere tener en cuenta que allí la madera tuvo una oportunidad inusual de dejar huella.
El método abre una tarea para futuras excavaciones. Una cavidad en travertino podría ser el molde de un objeto orgánico y no una forma geológica. Conservar fotografías, mapas tridimensionales y muestras frágiles puede permitir que nuevas técnicas reinterpreten materiales que antes parecían irrelevantes. La lección no es que cada yacimiento esconda cientos de herramientas, sino que la ausencia de madera conservada no demuestra que no se utilizara.
Abric Romaní ofrece, en suma, evidencia de herramientas de madera neandertales para cazar, transportar, trabajar y quizá organizar un refugio. El agua mineral preservó el vacío que dejaron, y la arqueología moderna convirtió ese vacío en datos medibles. La escena que emerge no es la de un grupo definido solo por la piedra, sino la de personas que escogían materiales, distribuían actividades y resolvían problemas cotidianos con los recursos de su entorno.
Fuentes
- Chacón et al., Science Advances, DOI 10.1126/sciadv.aeh2287 — estudio primario: cronología, conjunto de restos, clasificación y contexto arqueológico.
- Ars Technica: Neanderthal wooden tools from Spain found preserved in stone — entrevista a coautora y explicación de objetos, impresiones y límites interpretativos.
- IPHES-CERCA — institución de investigación responsable del trabajo en Abric Romaní y evolución humana.
- UNED: “Más allá de la piedra” — resumen institucional en español; comunica el mismo estudio y no cuenta como confirmación independiente.
- Museu d'Arqueologia de Catalunya — contexto institucional sobre arqueología prehistórica catalana.
- Smithsonian Human Origins: Neanderthals — contexto general sobre anatomía, distribución y comportamiento neandertal.
- Natural History Museum: Neanderthals — síntesis institucional sobre la vida y capacidades de la especie.
- Britannica: Neanderthal — marco histórico y biológico general, no evidencia específica del yacimiento.
- Science Advances — alcance de la revista que publicó el artículo revisado por pares.
- Universitat de Barcelona: investigación — contexto institucional de investigación arqueológica en Cataluña.
- ScienceAlert: hallazgo de herramientas de madera neandertales — cobertura científica y límites sobre la función del garrote; enlaza el artículo primario.
- Phys.org: herramientas de madera de Abric Romaní — noticia científica basada en el mismo estudio; no es una detección independiente.
- Nature: uso estructural de madera en Kalambo Falls — estudio primario distinto para comparar preservación y uso de madera por homininos; no es evidencia sobre Abric Romaní.
- PNAS: evidencia de uso temprano de madera — investigación sobre hallazgos de madera anteriores; contexto comparativo, no confirmación del estudio español.
- Universidad de Lancashire: manuscrito de Saladié et al. — copia de autor del artículo de Abric Romaní, disponible en repositorio universitario; es la misma investigación primaria.
- Smithsonian Magazine: hallazgo de herramientas de madera en Abric Romaní — cobertura secundaria independiente con comentarios de especialistas; informa sobre el estudio, no es una segunda excavación.
El enlace del artículo científico respondió con restricción automatizada durante la consulta; se conserva el DOI como identificador persistente y se consultó la copia de autor del repositorio universitario. Las notas de UNED, Phys.org y ScienceAlert cubren el mismo resultado, por lo que se distinguen de los estudios comparativos independientes.
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