PRIMA: qué puede revelar el telescopio de la NASA sobre el agua
La NASA quiere observar el universo en una región de luz que hoy está poco explorada: el infrarrojo lejano. Para hacerlo impulsa PRIMA, un telescopio espacial pensado para estudiar estrellas, galaxias y sistemas planetarios en formación, incluido el transporte de agua en los discos donde nacen los planetas.
La noticia no significa que el telescopio vaya a despegar pronto ni que ya haya encontrado el origen de los océanos terrestres. PRIMA pasó a una nueva etapa de desarrollo en septiembre de 2026; su lanzamiento está previsto para 2033, si supera la revisión que autoriza la siguiente fase de la misión.
La pregunta interesante es más precisa: ¿qué puede medir PRIMA sobre el agua antes de que un sistema planetario esté formado? Aquí explicamos qué observará, por qué necesita trabajar en frío extremo y qué conclusiones los datos todavía no podrán demostrar por sí solos.
Qué es PRIMA y en qué etapa está la misión
PRIMA significa PRobe far-Infrared Mission for Astrophysics. La NASA la eligió como primera misión de una nueva clase llamada Probe Explorers, dedicada a observatorios astrofísicos de alcance intermedio. El 23 de septiembre de 2026 pasó a la fase B, en la que se afina el diseño preliminar y se desarrollan tecnologías antes de solicitar la confirmación para construir y ejecutar la misión.
Ese matiz importa: la selección y el avance de fase no equivalen a que el telescopio ya esté construido o tenga una fecha de lanzamiento garantizada. La NASA fija 2033 como objetivo, pero PRIMA debe superar una revisión técnica, programática y de costos antes de pasar a la fase de implementación. Si se confirma, el plan contempla cinco años de operaciones científicas.
La propuesta incluye un espejo de 1,8 metros y un observatorio enfriado criogénicamente. La agencia indica un tope de 1.200 millones de dólares para el costo del proyecto si se confirma, sin incluir el lanzamiento ni otros costos ajenos al proyecto. La misión sería administrada por el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, con participación de centros y socios internacionales.
Por qué mirar el universo en infrarrojo lejano
Las estrellas jóvenes y los planetas en formación suelen estar rodeados de gas y polvo. Esa materia puede ocultar partes de estos entornos en luz visible. El infrarrojo lejano permite estudiar radiación asociada a objetos fríos y regiones cubiertas por polvo que son difíciles de observar con otras longitudes de onda.
Por eso PRIMA no es un reemplazo del James Webb. La NASA describe ambos observatorios como complementarios: PRIMA extendería los estudios hacia el infrarrojo lejano y cubriría una brecha entre telescopios infrarrojos existentes y radiotelescopios. El objetivo es combinar observaciones para entender procesos que abarcan desde la formación de planetas hasta la evolución de galaxias y agujeros negros.
El frío también es parte del instrumento. Un telescopio caliente emitiría radiación propia y podría tapar señales débiles del cosmos. Según la agencia espacial francesa CNES, la carga útil se mantendría cerca de 4,5 kelvin —unos 269 grados Celsius bajo cero— para reducir esa interferencia térmica.
Qué puede aportar PRIMA a la pregunta sobre el agua
Los planetas se forman en discos protoplanetarios: anillos de gas y polvo alrededor de estrellas jóvenes. Allí el agua puede encontrarse en distintas condiciones y desplazarse por el disco mientras este evoluciona. El programa científico de PRIMA incluye estudiar cómo se forman esos discos y cómo se transporta el agua en ellos.
Al observar el infrarrojo lejano, sus instrumentos podrán medir señales de esos entornos y ayudar a comparar dónde está el agua con las etapas de formación planetaria. Los investigadores esperan usar esas observaciones para poner a prueba modelos sobre cómo se distribuyen el agua y otros materiales que terminan en los planetas.
La conexión con la Tierra es indirecta pero relevante. PRIMA observará otros sistemas en formación, no viajará al pasado de nuestro planeta ni analizará sus océanos. Esos datos podrían ayudar a responder cómo el agua se incorpora a los mundos rocosos y a comparar esa historia con la del sistema solar. No bastarían por sí solos para identificar una única procedencia de toda el agua terrestre.
La CNES identifica el transporte de agua en discos protoplanetarios como uno de los tres objetivos científicos principales de la misión. Los otros son estudiar la evolución del polvo estelar en galaxias antiguas y la relación entre el crecimiento de galaxias y sus agujeros negros supermasivos.
FIRESS y PRIMAger: dos instrumentos, dos formas de observar
PRIMA combinará dos instrumentos desarrollados para observar el infrarrojo lejano:
- FIRESS (Far-Infrared Enhanced Survey Spectrometer) es un espectrómetro: separa la luz por longitudes de onda para ayudar a identificar señales de distintos materiales y procesos. El equipo de la misión describe una cobertura planificada de 24 a 235 micrómetros.
- PRIMAger es una cámara de imágenes y polarimetría. La CNES lidera su desarrollo junto con laboratorios y universidades europeas; sus mediciones ayudarán a cartografiar las regiones observadas y analizar propiedades de la luz.
En términos sencillos, la cámara ayuda a ubicar y mapear las fuentes, mientras que el espectrómetro permite estudiar con más detalle la luz que llega de ellas. Juntas hacen posible pasar de una imagen llamativa a mediciones que los astrónomos pueden comparar con sus modelos físicos.
Qué no sabemos todavía sobre PRIMA
Como la misión aún está en desarrollo, varios detalles pueden cambiar antes del lanzamiento. El objetivo de 2033, la duración prevista y los costos publicados son planes sujetos a revisión, no resultados ni garantías finales.
Tampoco hay observaciones de PRIMA: las primeras llegarían solo después de que el telescopio se construya, se lance y complete su puesta en servicio. Por ahora, las imágenes que circulan son conceptos artísticos, no fotografías tomadas por el observatorio.
El valor científico de la misión estará en los datos y en cómo se integren con observaciones de otros telescopios y con modelos de formación planetaria. Su promesa no es resolver en una sola imagen el misterio del agua, sino aportar mediciones del infrarrojo lejano que hoy faltan.
La imagen del telescopio no es una foto del espacio
La imagen de portada es una representación artística del diseño propuesto de PRIMA, publicada por NASA Science el 7 de octubre de 2026. Sirve para visualizar el concepto de la nave; no muestra un telescopio ya construido ni una observación real. Créditos de la imagen: NASA/JPL-Caltech.
PRIMA es una noticia para seguir a largo plazo: si supera las revisiones y llega al espacio en el calendario previsto, abrirá una ventana nueva sobre la parte fría y polvorienta del universo. La pregunta sobre el agua seguirá requiriendo muchas piezas de evidencia, pero este observatorio podría ayudar a encontrar algunas de las que hoy no podemos medir bien.
Fuentes consultadas
- NASA: selección de PRIMA y estado de desarrollo.
- IPAC/Caltech: instrumentos y alcance científico de PRIMA.
- CNES: agua en discos protoplanetarios y contribución de PRIMAger.
- NASA Science: imagen conceptual del observatorio.
- FayerWayer: cobertura reciente de la noticia.
Si te interesan otras preguntas sobre el origen de la vida y el universo, lee también nuestro artículo sobre las hipótesis del origen de la vida.
Sin comentarios